Cementerio de San Miguel (I)

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Aquel jueves había amanecido frío y encapotado. La temperatura parecía despedir el eterno verano en el que Málaga andaba sumida. A finales de noviembre, pocos eran los días en los que el tiempo había requerido de abrigo acorde con la estación. Un escuadrón de nubes dejaba pasar haces de luz. Eran las condiciones perfectas para pasear y dedicarle un buen rato a la reflexión en esta joya del siglo XIX que tengo a apenas cinco minutos de casa, el Cementerio de San Miguel. Me subí los cuellos del abrigo como tratando de emular a Félix de Montemar, en ‘El estudiante de Salamanca’ de Espronceda.

 

La sola perspectiva de paladear algo de silencio con las manos metidas en los bolsillos me hizo apretar el paso. Admito que mis expectativas se vieron algo truncadas al llegar a la Plaza del Patrocinio, en la antesala del camposanto. Dos gorrillas con chalecos reflectantes se afanaban en acomodar a los coches que trataban de estacionar en ese caos insoportable de aparcamiento. Tal era la anarquía reinante que no existía ningún carril reconocible para maniobrar.

Al menos, el exceso de coches sirve para tapar en parte el acúmulo de basura y residuos. Entre los vehículos, emergen una cruz del siglo XIX, trasladada desde la zona del Ejido, y una fuente. La cruz no tiene cruz y la fuente no tiene agua, aunque sí latas de cerveza y otros envases. Tampoco es fácil descifrar las leyendas, castigadas por el paso del tiempo y las pintadas vandálicas.

Tras ganar la carrera de obstáculos y alcanzar las proximidades del cementerio, me detuve a contemplar los andamios y a la media docena de operarios que tratan de dignificar el recinto. La fachada de las salas de autopsia, en el frontal y a la derecha de la puerta principal, estaba perfectamente pintada y empezaba a dar muestras de la recuperación de la dignidad perdida. A la izquierda de la entrada, en lo que habría sido la zona de oficinas, la pintura también comenzaba a generar otra ilusión en el paseante.

Me mantuve un rato repasando el perímetro de San Miguel. En la tapia nordeste, alguien había puesto una botella de vino, una copa, cuatro rosas y un plato de irreconocible comida. Alguna cena que quedó a medias o que nunca tuvo lugar; acaso alguna suerte de rito mágico o superchero. La citada tapia limita con un descampado lleno de hierbajos secos e inmundicias. Poco más arriba, un nuevo parque canino inaugurado hace poco tiempo. La verja Norte da al polígono industrial de Centro Olletas y la Oeste linda con una zona de césped y ajardinada y con el parque construido en la hasta la barriada de Las Flores, una gran intervención maltratada por el incivismo y quizás la falta de mantenimiento.

Primera foto fija hecha y primera desolación. Dudé de si era más importante intervenir de lleno en el cementerio para que recuperar todo su arte y esplendor o si, realmente, lo que había que hacer es tratar el perímetro como una especie de ‘zona cero’ para limpiarlo todo y arrasar con el antiurbanismo…

CODA: Deben agradecérsele al periodista de La Opinión de Málaga Alfonso Vázquez sus continuas alusiones al Cementerio de San Miguel en general y a la Plaza del Patrocinio en particular.

CODA 2: Esta serie de reportajes pretenden dar una visión personal y creativa de mi relación con el Cementerio de San Miguel sin ánimo de sentar cátedras ni históricas ni artísticas. Es digna de reconocer la labor de la Asociación de Amigos del Cementerio de San Miguel en la divulgación y concienciación sobre esta imponente necrópolis.

Sue

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Sue lo había visto todo. Sabía quién era la asesina. Vio rebotar la cabeza del viejo contra el asfalto y su última sacudida al ser rematado a bocajarro. Pero su condena a vivir atrapada en un cuerpo de maniquí la sumió de nuevo en la más terrible de las impotencias. No podía articular palabra ni emitir sonido alguno. Y, además, sus materiales eran de última generación. Tardaría décadas en descomponerse. Al menos tenía un escaparate. La amenaza de un almacén o, a lo peor, un vertedero la aterraba. El juez de guardia subió al coche tras proceder a levantar el cadáver del viejo.sue

El hombre del hábito

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La neblina engaña a las cúpulas de la capilla y los panteones más altos, que intentan conectar con el cielo. Junto a los árboles alguien con hábito raído y hecho jirones barre los restos de fe.

Paradoja neumática

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Troncos de palmeras con escorzos imposibles infligían un daño intangible en el techo del cielo. El coche del forense aparcó en doble fila mientras el hombre del martillo neumático pensó en cambiar de teléfono

Estático

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El amigo Ibn Gabirol anhela un poco de silencio para escuchar crecer la hierba. El aire sólo le devuelve aromas a moscatel y a frituras. Purga sus penas dándole de lado a la Alcazaba. Retuerce pensamientos y le gustaría ser como Sísifo porque él al menos está condenado a moverse.Imagen

El metro, claves de un desengaño colectivo

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La decepción crónica, el hastío y la desesperanza colectiva sobre el proyecto del metro de Málaga son incalculables. Pocos hoy creen en un proyecto vejado por el cortoplacismo y el interés partidista. Pura radiografía de ciudad.

El último antecedente histórico (los hay anteriores pero sería mucho retrotraerse) es el denominado Plan Intermodal de Transportes, una de esas carpetas con lacito a la que van a parar un buen puñado de proyectos y que, en su planteamiento inicial a finales de los 90, contó con un relativo consenso institucional para enterrar la ‘dictadura del vehículo privado’ y fomentar el transporte colectivo. En aquel conjunto de iniciativas se incluían proyectos que sí se han llevado a efectos como el Consorcio de Transportes del Área Metropolitana y la coordinación tarifaria y de billete o la mejora del Cercanías Málaga-Fuengirola (desdoblamiento relativo con mejora palpable de frecuencias). De los carriles-bus y para vehículos de alta ocupación (Bus-VAO) o el tren de la Costa, mejor ni hablamos, pero detengámonos en aquellas cinco líneas de metro ligero, germen del actual proyecto.

El metro ligero era una suerte de tranvía en superficie (en realidad, reducir si se llama metro o tranvía a si va en superficie o no sin tener en cuenta el material móvil y las velocidades de explotación es otro de los muchos errores de concepto). Junta y Ayuntamiento pactaron cinco líneas: Teatinos, Carretera de Cádiz, El Palo, Ciudad Jardín y Circular (también llamada ‘De los hospitales’ por conectarlos).

El primer acuerdo más o menos rápido fue determinar que las líneas 1 y 2, que conectarían La Malagueta con Teatinos y con el Martín Carpena, con un tramo común hasta Renfe y con un trazado en forma de ‘Y’, serían las primeras en ponerse en marcha. La necesidad de conectar estos polos importantes de la ciudad y las bondades de este tipo de traza para la explotación animaron a ambas partes a subrayarlas como las primeras.

Una vez acordado el objetivo prioritario, empezó el despropósito bilateral que nos ha llevado hasta aquí. Primero se empezaron a soterrar tramos que inicialmente iban en superficie (como el final de la línea 2, en la zona del Carpena). Después, y ya es imposible que uno siga un hilo cronológicamente ordenado, comenzamos con una  guerra constante de ocurrencias y polémicas. Las que siguen serían las más hilarantes si el asunto fuera como para tomárselo a broma (cosa que, evidentemente, no es así):

–         Debatimos durante meses la necesidad de hacer el metro con muros-pantalla o tuneladoras. Excelente debate para ingenieros, pero ridículo y vergonzante si se aborda en el plano político. Se manipuló tanto simplificando conceptos y creando eslóganes que hasta hubo choques dialécticos entre las asociaciones de vecinos afines y enemigas de cada fórmula. Bochornoso.

–         Debatimos dónde y cómo había que hacer los intercambiadores de transporte. Eso sí, con aparcamientos, tiendas y todo tipo de oferta de ocio complementaria para dar el pelotazo a base de bien y desvirtuar su función inicial. Finalmente, lo más inteligente fue aprovechar la confluencia de la estación de tren y de autobuses para conectarlas.

–         El debate de los intercambiadores llevó al Ayuntamiento a proponer uno en la Plaza de la Marina y aprovechar para una semipeatonalización (de nuevo se abusaba del aparcamiento y los negocios eso sí). El proyecto era muy caro y complejo técnicamente y hubiera merecido la pena. La Junta lo torpedeó hasta la saciedad.

–         Cada institución llegó a manejar un estudio de tráfico para arrojárselo a la cara al adversario. En el de una consultora, llegaría el fin del mundo a Málaga en forma de atasco gravísimo. En el de la otra, las molestias serían ínfimas.

–         Ver al concejal Berlanga con una carretilla recogiendo el proyecto del metro en una copistería sevillana fue el mejor resumen de aquellos años anteriores a las obras. Ni el Ayuntamiento tenía razón en aquello ni la dejaba de tener. Fue como un pequeño empujón en el que el delantero rueda y rueda por el suelo.

–         Luego llegó la hora de constituir la sociedad. Y de pagar. El Ayuntamiento siempre adujo y con razón que Andalucía es la única comunidad en la que los ayuntamientos pagan por construir sus metros. Al menos en ese porcentaje. Toda la razón ahí, pero, una vez que se firma, lo que no se puede hacer es no haber aportado ni un solo euro a la sociedad del metro. Claro que, por el camino, vino la consejera Rosa Aguilar a condonarle verbalmente (otra gran chapuza) ese dinero. La reciente polémica por invertir ese dinero no gastado en el metro en obras de movilidad en la ciudad viene de ahí.

–         Casi es mejor pasar de largo por la gran moto vendida por la Junta-PSOE en el Ayuntamiento sobre la gran transformación en Carretera de Cádiz. Aquellos 40 millones de euros en obras en superficie, parques, auditorios… Aquello, también por sintetizar mucho, nunca pasó de tomadura de pelo.

–         Tampoco merece mucho la pena detenerse en algunos concejales de distrito hablando de que el metro no lo había dejado todo limpito y ordenadito.

–         Poco le dedicaré al lloriqueo de ‘no me invitan’ a la comisión y al “no va a venir alguien de Bilbao a decirme lo que hay que hacer’. Y tampoco al proyecto casi redactado de la línea 3 hasta El Palo, pura broma.

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Uno ha sido siempre un defensor entusiasta del metro, pero es casi imposible seguir siéndolo.

Y antes, después y durante todo lo que ya se conoce. Una obra que, por resumir mucho, ha incumplido sistemáticamente los plazos; que ha disparado su coste (nadie se creía que conectar la Malagueta con ambos extremos costaría menos de 500 millones de euros cuando ya vamos por casi 700 sin llegar al Centro); que se ha ralentizado encabronando con razón a los comerciantes de El Perchel; con el agravio comparativo permanentemente instalado en el discurso… Y todo esto con un Banco Europeo de Inversiones (BEI) que ha aportado gran parte de la financiación en una suerte de hipoteca a 36 años y que está a punto de dar un golpe encima de la mesa que ríete tú del juego de Thor y de su martillo sobre los picos nevados.

La realidad es que el metro empezó con mucho retraso por culpa de las polémicas absurdas y luego cogió velocidad de crucero hasta que llegó la crisis. Aquí hay que recordar las permanentes engañifas sobre rescatar tramos, sacar a concurso por otro método el tramo hasta la Plaza de la Marina… Ninguna promesa de la Junta en esto se cumplió. Porque se ha acabado el dinero. Y a la Junta casi le conviene ralentizar y al Ayuntamiento, en realidad, nunca le ha interesado que haya metro.

Paso por alto la reciente polémica sobre si soterrado o no en la Alameda porque eso sí que fue gamberrismo institucional por ambas partes. De la Junta por cambiar de la noche a la mañana el proyecto unilateralmente y con unas formas intolerables y del Ayuntamiento porque como siempre se dedicó a la política de brocha gorda con más manipulación política y mayor utilización vecinal.

A todo esto, por contrato, el metro tenía que haber llegado a la Malagueta en febrero de 2009. Y estamos acabando 2013. Y tampoco este año se abrirá parcialmente.

Por desgracia, las ocurrencias se suceden vertiginosamente y amenazan con soterrar por completo la moral colectiva. Ahora soterrado por la Alameda pero sólo hasta la mitad; ahora no seguimos hasta La Malagueta pero hacemos un tranvía al Civil; no, mejor un autobús… Quedaría bien el artículo incluyendo una voz que imitara a José María García y concluyera: Lamentable, bochornoso, vergonzoso, de abrazafarolas, lametraserillos… Pero no es posible.

CODA: Algo sustancial como utilizar el ramal técnico que conecta Teatinos con las ‘cocheras’ del metro cerca de Parcemasa (es más simbólico utilizar esta indicación) para llegar al PTA ha quedado absolutamente en saco roto.

CODA2: Tras leer el artículo, me comentan desde dentro de la concesionaria que hay muchos trabajadores que en el día a día pelean por sacar el proyecto adelante y que las cosas habrían ido mucho mejor si se le hubiera dejado trabajar a la concesionaria. Por supuesto, suscribo que hay afanados y grandes profesionales en la sociedad privada. Pero, de haber entrado en la concesión, el artículo hubiera sido ya inabarcable.

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Cielo incisivo

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2013-10-29 09.10.40

Una mañana, el cielo eligió la Alcazaba para demostrar que las palabras se van por donde han venido. Era un cielo de los que muerden.

Mentiras y agresiones, mentiras y zarandeos

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Analizando todo el material que circula por las redes sobre el ‘escrache’ de los ¿alcaldes? del PP de Málaga a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, concluyo que todo está perdido, que me gustaría que Bud Spencer bajara al terreno y se pusiera a repartir ¿collejas? a diestra y siniestra. El recuento de memeces durante toda la jornada de ayer sobre todo en twitter es imposible. Ah, eso sí, nadie ha pegado al actor Fran Oblaré (al que con dinero público le pagamos másters carísimos en San Telmo) ni nadie ha zarandeado ningún coche.

Cuando unos ¿alcaldes? se encierran para protestar contra una institución, la Junta de Andalucía, en la que el impago y la nula ejecución presupuestaria son señas de identidad desde hace años, se está renunciando a los cauces institucionales. ¿Para qué diablos existen las iniciativas parlamentarias, las vías oficiales o la entrega de mensajes en mano sin aspavientos? Si los cauces de acción política se salen de los procedimientos institucionales de acción política, las instituciones pierden todo su sentido. Disolvámoslo todo pues y ahorremos. Y, ojo, que igual de lamentables fueron los encierros en la Diputación mantenidos hace unos meses por alcaldes socialistas.

Tiene toda la razón el PP en exigir a la Junta que pague. Pero, en un ejercicio de sumo cinismo, obvian que el Gobierno de Rajoy está estrangulando las economías autonómicas con un desplome general de las transferencias en tantos capítulos y políticas que sería imposible recoger ni tan siquiera un resumen aquí. Es, por tanto, todo un despropósito en espiral.

Lo peor no es ver a vicepresidentes y vicepresidentas de la Diputación ponerse delante del coche de la presidenta de la Junta como ultras de un equipo de fútbol ante el autobús rival. No. Lo peor es presenciar y seguir durante todo el puñetero día la subsiguiente reyerta en las redes sociales. Toda la tarde y parte de la noche de ayer, twitter fue un hervidero de mentiras sobre agresiones que no existieron; sobre zarandeos que tampoco; sobre alusiones a la extrema derecha y a los fusilamientos por parte de concejales socialistas en Málaga capital como Sergio Brenes o de IU como Eduardo Zorrilla; alusiones a la violencia de la Junta por todos y cada uno de los pelotas y palmeros del PP en Málaga. Asqueante. Vomitivo. Nauseabundo. Pornográfico. Dinero público malgastado en tuits estomagantes. Habría que crear el carné por puntos en las redes sociales. Habría que realizar un estudio neurológico para comprobar cuántos tuiteros-militantes se comportan como si sólo estuvieran dotados de las neuronas justas para la contención de esfínteres.

Cada partido lleva al extremo lo de protestar en un ámbito por lo que se le recrimina en otro. No puede ser que lo que es nazi en Madrid en Andalucía sea legítimo. Y lo que en Valencia está bien y es justo no puede ser considerado de otro modo en otro lugar.

Es cierto que el Gobierno asfixia a las autonomías. Pero también es cierto que éstas aprovechan para recortar sobre el recorte echándole la culpa a la administración de ámbito superior. Y, en Andalucía, no ejecutar los presupuestos es algo viejo y habitual. Pero también es ya habitual que cada semana el Consejo de Ministros siga derribando sin vacilación todo lo que se ha conseguido durante tanto tiempo.

Se ha perdido el pudor. Se ha perdido toda dignidad. Pero, ojo, que se ha perdido por parte de muchos políticos. Y los políticos, como siempre digo, salen de entre nosotros. Lo sucedido ayer sábado en Málaga es muy grave. Muchísimo.

CODA: El nombre del genial pintor no merece mezclarse en todo esto.

El Anillo Ferroviario

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Hace algunas semanas, se presentaron los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el próximo año. Son tiempos de contracción presupuestaria, que, en el caso de Málaga coinciden además con más de 7.000 millones de euros invertidos en la última década en grandes infraestructuras. Calcular en qué puesto del escalafón queda la provincia, qué ratio por habitante o decir que la inversión se ha borrado del mapa constituyen una serie de argumentos maniqueos y escasamente analíticos. Aunque la situación fuera otra, ¿qué necesitaríamos, otro AVE, otro Aeropuerto?

Pero se da la paradoja de que la inversión es vital para reactivar la economía. Invertir, sí, pero diferente, abriendo el campo y haciendo que conceptos manoseados por discursos vacuos como la I+D+i cristalicen. Un buen ejemplo de esta necesidad de nuevos horizontes productivos es el Anillo Ferroviario de Antequera.

España lidera la tecnología de alta velocidad en el mundo. Pero este liderazgo debe seguir alimentándose con investigación, con desarrollo, con la interacción de empresas y universidades. Ahora mismo en Málaga ya hay una veintena de sociedades potentes trabajando en Centro de Tecnologías Ferroviarias del PTA, embrión del Anillo.

El marketing ha podido tener algunos fallos, nombre incluido, dado que sin duda sería mucho más entendible el término «circuito». Es evidente que el proyecto inicial comprometía algunas zonas agrícolas de la Vega de Antequera y no quedaba claro su encaje con la normativa ambiental comunitaria. Una vez hechos los estudios de impacto y las mejoras pertinentes, creo que es hora de poner las luces largas.

Huelga decir que en los citados PGE no figuran partidas para el Anillo, algo que debería variarse en la fase de enmiendas. Alguien podrá decir que el proyecto no será tan rentable cuando en la primera licitación quedó desierto. Bien, cuando uno intenta rebañar información, descubre que lo que no convencía a las empresas era la manera de redactar el pliego por parte de Adif. La no presentación se realizó de manera más o menos pactada y los dos o tres consorcios que ya se adivinan para optar a esta infraestructura siguen a la espera de una nueva salida a concurso.

Así las cosas, parece que esta nueva licitación se producirá sin tardar mucho. Serán los adjudicatarios quienes proyecten y construyan y Adif quien les abone el coste de las obras. A partir de ahí, las concesionarias explotarán el Anillo y abonaran un canon anual a la sociedad estatal. Y, aquí está el quid: Son las compañías las que asumen los riesgos empresariales y no seré yo quien haga números sobre un asunto que se me escapa sin lugar a dudas.

Tampoco quiero pronunciarme sobre las cifras de 7.000 empleos y otras previsiones porque la disparidad de criterios es abrumadora. Hay que tener en cuenta, eso sí, la fase emergente de la alta velocidad en un sinfín de países y que el futuro también marca buenos tiempos para tranvías y metros. En este sentido, Málaga podría convertirse en el centro neurálgico de la investigación ferroviaria en el mundo, en el lugar idóneo para experimentar con la siguiente generación ferroviaria, la de muy alta velocidad (el Anillo está diseñado para alcanzar velocidades punta de 520 kilómetros hora, muy lejos de las máximas comerciales actuales, pero muy creíbles si vemos los ejemplos asiáticos).

Será un lugar en el que realizar todo tipo de pruebas especializadas, incluso en túneles y viaductos; pruebas de nuevo material móvil; para sistemas de frenado y comunicaciones; de seguridad; de ruido; aerodinámicas; de electrificación; puestas a punto, etc.

La comparación con el resto de instalaciones similares en el mundo (Wildenrath en Alemania, Valenciennes en Francia, Cerhenice en Chequia o Colorado, en EEUU), según Adif, supone contar en nuestra provincia con el mejor centro de ensayos ferroviarios posibles.

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España es puntera en alta velocidad pero no debe relajar la investigación.

Creo que el Anillo debe recibir definitivamente este doble impulso: el público porque es apostar por nuevas fuentes de actividad y riqueza y el privado porque es la manera de seguir aumentando la competitividad. Y no perdamos de vista el papel esencial de los talleres Renfe Integria en Los Prados, que cuentan con trabajadores de alta cualificación y que ya han demostrado su solvencia en la fabricación de componentes y material AVE. Tenemos la oportunidad de cerrar en Málaga el círculo de la tecnología ferroviaria.

[ARTÍCULO PUBLICADO EN LA OPINIÓN DE MÁLAGA EL DOMINGO 20 DE OCTUBRE]

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Restos de noche

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2013-10-23 08.08.45

Al día perezoso le cuesta hoy arrastrar los restos de noche. En el seminario se enciende la luz de una habitación en la última planta. Alguien reza. Por ahora. Alguien observa sin ser visto, mientras el escuadrón de nubes negras amedrenta al vecindario.